Humanizar el Tránsito, es volver a ser humanos?
Educación Vial, toma de conciencia, desafío cultural. Una cuenta pendiente de la sociedad que se paga con vidas.
Si con la Educación Vial bastara para terminar con los accidentes de tránsito, haría falta solamente implementar un sistema de formación que instruyera sobre reglamentaciones, señales viales, derechos y obligaciones de los conductores de vehículos. Pero, los accidentes de tránsito, no son ocasionados por un problema de desconocimiento sino por fallas, en su mayoría, humanas.
Quien pasa un semáforo en rojo y mata a quien va cruzando la calle o embiste a otro vehículo que correctamente transitaba con luz verde, no ocasiona ese desastre porque desconoce que no debe cruzar en rojo.
Es imprescindible la Educación Vial, y desde esta columna se pide que se incorpore a la aurícula escolar como materias o cursos especiales. Impulsamos que haya un trabajo decidido a la hora de otorgar las licencias de conductores con rigurosidad en el conocimiento del código. Hasta hemos hablado de incorporar a la educación vial en la catequesis. El Estado debería tomar partido, y el Ministerio de Educación haber incorporado proyectos pedagógicos y una artillería didáctica para instalar a la Educación Vial como parte de la formación del ciudadano.
Etimológicamente EDUCAR, (del latín "educere", "ducere", "educare") significa sacar desde dentro, conducir, criar. Formar con el potencial propio un proceso mejorador de la persona. Se interpreta como encaminar, desarrollar o perfeccionar facultades intelecutales y morales por medio de preceptos. Se educa desde la niñez y tiene un entorno de aplicación sobre un contexto social y comunitario. No es concebible una educación para quien vive solo en una isla. Hay una valoración ética y pública de la educación. Humanizar es otro concepto, tan fácil de comprender como difícil de imponer.
HUMANIZAR es un término que comienza a ser utilizado durante el siglo XX en Alemania referido a los comportamientos del hombre que hayan llegado a desconocerlo como tal (genocidios, guerras, fabricaciones de armas, etc.).
Si mencionamos al hombre, a su calidad de HUMANO ("humus"/tierra y "homo"/hombre), no podemos evitar mencionar una de las condiciones distintivas del hombre de los demás seres vivos, que es la CONCIENCIA. Como el comportamiento reflexivo sobre la calidad humana y conocimiento del bien y del mal. Tener conciencia es la propiedad del espíritu de reconocer sus atributos esenciales y las modificaciones que produce en sí mismo.
Ahora bien, aclarados algunos términos analicemos ¿qué significa HUMANIZAR EL TRANSITO? La respuesta involucra a la Educación Vial e integra al comportamiento de los conductores de vehículos. Esencialmente, el hombre es parte activa de una comunidad en la cual se desarrolla y trasciende, tiene un futuro personal y transgeneracional. En consecuencia, Humanizar algo que está creado por el hombre es tomar conciencia de ser parte de esa sociedad en la cual vive y aporta para su mejoramiento.
Humanizar el Tránsito, está referido a la suma de conductas de las personas en relación con los demás y su entorno, más allá de la información que cada persona posee.
Observamos diariamente la trasgresión como medición personal ante la posible penalidad; la sensación de poder sobre los demás; el vehículo como herramienta de demostración; la intolerancia que la persona se auto-permite porque se esconde detrás del volante; el vehículo como elemento de descarga de violencia acumulada por las cuestiones cotidianas y las injusticias que sufre la persona (como ocurre con algunas adicciones, evasiones, violencia familiar, fútbol) son circunstancias que pueden provocar accidentes. Son motivos de fallas humanas, descontroles que pueden terminar destruyendo la vida de otras personas, con víctimas fatales o con lesiones irrecuperables y siempre con una gran crisis emocional, laboral, económica de todo el grupo familiar de las víctimas. Con el agravante del terrible cambio que genera el inicio de toda una actividad judicial con abogados, pericias, pruebas, testimonios y demás cuestiones que alteran la vida normal de una persona que hasta pocos minutos atrás estaba cruzando una calle en paz.
Por Luis A. Raimundi, socio protector, Asoc. Civil Amor y Respeto al Prójimo
E-mail: icelar@netverk.com.ar
Si con la Educación Vial bastara para terminar con los accidentes de tránsito, haría falta solamente implementar un sistema de formación que instruyera sobre reglamentaciones, señales viales, derechos y obligaciones de los conductores de vehículos. Pero, los accidentes de tránsito, no son ocasionados por un problema de desconocimiento sino por fallas, en su mayoría, humanas.
Quien pasa un semáforo en rojo y mata a quien va cruzando la calle o embiste a otro vehículo que correctamente transitaba con luz verde, no ocasiona ese desastre porque desconoce que no debe cruzar en rojo.
Es imprescindible la Educación Vial, y desde esta columna se pide que se incorpore a la aurícula escolar como materias o cursos especiales. Impulsamos que haya un trabajo decidido a la hora de otorgar las licencias de conductores con rigurosidad en el conocimiento del código. Hasta hemos hablado de incorporar a la educación vial en la catequesis. El Estado debería tomar partido, y el Ministerio de Educación haber incorporado proyectos pedagógicos y una artillería didáctica para instalar a la Educación Vial como parte de la formación del ciudadano.
Etimológicamente EDUCAR, (del latín "educere", "ducere", "educare") significa sacar desde dentro, conducir, criar. Formar con el potencial propio un proceso mejorador de la persona. Se interpreta como encaminar, desarrollar o perfeccionar facultades intelecutales y morales por medio de preceptos. Se educa desde la niñez y tiene un entorno de aplicación sobre un contexto social y comunitario. No es concebible una educación para quien vive solo en una isla. Hay una valoración ética y pública de la educación. Humanizar es otro concepto, tan fácil de comprender como difícil de imponer.
HUMANIZAR es un término que comienza a ser utilizado durante el siglo XX en Alemania referido a los comportamientos del hombre que hayan llegado a desconocerlo como tal (genocidios, guerras, fabricaciones de armas, etc.).
Si mencionamos al hombre, a su calidad de HUMANO ("humus"/tierra y "homo"/hombre), no podemos evitar mencionar una de las condiciones distintivas del hombre de los demás seres vivos, que es la CONCIENCIA. Como el comportamiento reflexivo sobre la calidad humana y conocimiento del bien y del mal. Tener conciencia es la propiedad del espíritu de reconocer sus atributos esenciales y las modificaciones que produce en sí mismo.
Ahora bien, aclarados algunos términos analicemos ¿qué significa HUMANIZAR EL TRANSITO? La respuesta involucra a la Educación Vial e integra al comportamiento de los conductores de vehículos. Esencialmente, el hombre es parte activa de una comunidad en la cual se desarrolla y trasciende, tiene un futuro personal y transgeneracional. En consecuencia, Humanizar algo que está creado por el hombre es tomar conciencia de ser parte de esa sociedad en la cual vive y aporta para su mejoramiento.
Humanizar el Tránsito, está referido a la suma de conductas de las personas en relación con los demás y su entorno, más allá de la información que cada persona posee.
Observamos diariamente la trasgresión como medición personal ante la posible penalidad; la sensación de poder sobre los demás; el vehículo como herramienta de demostración; la intolerancia que la persona se auto-permite porque se esconde detrás del volante; el vehículo como elemento de descarga de violencia acumulada por las cuestiones cotidianas y las injusticias que sufre la persona (como ocurre con algunas adicciones, evasiones, violencia familiar, fútbol) son circunstancias que pueden provocar accidentes. Son motivos de fallas humanas, descontroles que pueden terminar destruyendo la vida de otras personas, con víctimas fatales o con lesiones irrecuperables y siempre con una gran crisis emocional, laboral, económica de todo el grupo familiar de las víctimas. Con el agravante del terrible cambio que genera el inicio de toda una actividad judicial con abogados, pericias, pruebas, testimonios y demás cuestiones que alteran la vida normal de una persona que hasta pocos minutos atrás estaba cruzando una calle en paz.
Por Luis A. Raimundi, socio protector, Asoc. Civil Amor y Respeto al Prójimo
E-mail: icelar@netverk.com.ar




